domingo, 5 de junio de 2011

Un campo de batalla

EL MODELO SOJERO Y SUS CONSECUENCIAS

La socióloga Luciana Manildo analiza las consecuencias que tiene el monocultivo en el campo social y que produjo la extinción del chacarero. La paradja: del antiguo arrendatario que no podía acceder a la tierra al propietario que no puede producir.

Cuando esta nota era un poroto, escuché la frase que la hizo germinar: “Para mí es fundamental devolver de algún modo a la sociedad la guita pública invertida en nuestra investigación, y el único medio posible es aportando algo a la agenda social”.
Su autora fue Luciana Manildo, socióloga, magister y doctoranda en Ciencias Sociales de la UBA, docente de la Universidad General Sarmiento y becaria del Conicet.
Con esas palabras, que sentí como una canoa en contra de la corriente académica que navega en barcos de ombligos propios y términos que requieren subtitulado, Luciana me empapó los prejuicios y me rescató del naufragio en el que casi me ahogan los crípticos y sordos trabajos académicos.
Con la humedad aún a cuestas comencé a escucharla. Y, con las conversaciones que siguieron, esta socióloga se convirtió en una profesora particular, como esas a las que acudimos cuando una materia del secundario se ponía jodida, que me explicó en castellano las transformaciones que produjo el modelo de agronegocios en la pampa húmeda.

CAMPO MINADO
“La soja no es el asunto sino el modo de producción, las transformaciones, las relaciones de producción”, me dice para que mis sentidos esquiven el árbol que nos tapa el bosque.
Desde hace años, Manildo viene investigando las transformaciones en la agricultura familiar pampeana junto a otras canoas que también reman, río arriba, en el torrentoso cauce académico. Con el timonel de Carla Grass y Karina Bidaseca, publicaron una obra colectiva: “El mundo chacarero en tiempos de cambio. Herencia, territorio e identidad en los pueblos sojeros” (Edicione Ciccus).
En ese libro no sólo analizan las intensas mutaciones del agro en los últimos años sino que pusieron los pies en tres pueblos del sur santafecino -Alcorta, Bigand y Maciel- para abordar la relación entre las dinámicas sociales y productivas, referidas a la estructura social agraria, y las ruralidades.
Allí, entonces, conceptualizan lo que apreciaron en el trabajo de campo: la extinción del sujeto social chacarero en los cánones en los que fue parido y consolidado. Y una serie de transformaciones, luchas y resistencias condensadas en pleno corazón de la producción sojera.
Luciana argumenta: “La figura del chacarero remite a un sujeto históricamente relevante en la estructura social agraria: el productor familiar capitalizado, cuya presencia caracterizó históricamente los procesos de desarrollo agrario en el país. En la región pampeana, este sujeto tuvo como rasgos principales el trabajo familiar, el acceso a la propiedad de la tierra y la dinámica conexión con los mercados (de productos, insumos y crédito). Sin embargo, referir al chacarero no solo hace referencia a ciertos rasgos y relaciones de producción sino también al proceso histórico que los constituyó, en el que se despliegan trayectorias inmigratorias, luchas sociales y participación política”.
A partir de allí señala a la década del 90 como el momento bisagra donde se cristalizó el nuevo modelo socioproductivo agrario (caracterizado por una intensa innovación tecnológica, separación de la propiedad de la tierra de la gestión y conducción del proceso productivo: el agronegocio del cual la “sojización” es apenas su emergente) que afectó a las explotaciones de tipo familiar, transfiriendo a la fracción de los pequeños productores familiares los efectos sociales del modelo.
Estas transformaciones estructurales implicaron múltiples cambios pero también ganadores y perdedores. “Para decirlo de un modo que resulte gráfico: en el período 1988-2002 el número total de explotaciones agropecuarias en el país disminuyó cerca de un 21%. En la región pampeana, la pérdida de unidades productivas alcanzó niveles todavía más altos: 25.6%. Si se consideran los distintos tamaños de explotaciones, se observa que la  disminución adquiere su mayor expresión entre las unidades de hasta 200 hectáreas (26%)”, señala Manildo, mientras se enfría el café con leche, que toma amargo.
Luego, agrega: “La desarticulación de la agricultura familiar implica asumir pautas organizativas de mayor flexibilidad y riesgo para mantenerse en producción”. Uno de los resultados: la caída de la preponderancia del sector agropecuario como actividad económica en el interior. “La producción agropecuaria como eje ordenador de la vida social del pueblo no existe más. ¿Por qué? Porque un esquema basado en muchas explotaciones pequeñas o medianas en la que trabaja la familia pero también contrata parcialmente mano de obra asalariada significa que hay gente laburando que luego consume en el mismo lugar en que reside. Esto no está más. Esta idea de que ‘los pueblos del interior viven del campo’ no existe porque cambiaron las dinámicas locales en términos de generación de empleo y peso en la dinámicas sociales”.
Conclusión: “Esto repercute sobre el conjunto de la economía de los pueblos, sobre los niveles de bienestar de los hogares, sobre los mecanismos de integración social y sobre los entramados sociales”. La pregunta es ¿de qué forma? Ésa es una de las respuestas que el libro se responde atendiendo a la multiplicidad de factores que condicionan la respuesta. 
Quien los contempla con precisión es Carla Grass, una de las directoras de la investigación. Socióloga, doctora en Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento, donde además se desempeña como Investigadora Independiente del Conicet, ha trabajado sobre expansión agroindustrial, estructura agraria, campesinado, agricultura familiar y actualmente sobre las formas de representación social y política en la nueva ruralidad argentina.
Ella es el mascarón de proa de las canoas: “Las nueva coordenadas productivas e institucionales llevaron al desplazamiento de un número significativo de chacareros, muchos de los cuales conservaron la propiedad de la tierra –cuando éstas no fueron rematadas o vendidas en los casos en que estaban endeudados, situación bastante extendida en los años noventa– y comienzan a arrendarla, lo que puede verse, como ha señalado Silvia Cloquell, como un pasaje paradójico del antiguo arrendatario que no podía acceder a la propiedad de sus tierras, al propietario que no puede seguir produciendo, a estos ‘mini rentistas’ del comienzo del nuevo siglo. Es decir, cómo la expansión del nuevo modelo genera nuevas figuras y posiciones sociales”.
Más pistas: “Al mismo tiempo, entre los que siguen en actividad podemos observar una suerte de lógica de “ganadores y perdedores”, y una fuerte recomposición de perfiles socioproductivos, que hace que la referencia a un sujeto chacarero pierda la relativa consistencia que pudo tener en otros momentos y contextos históricos. Estas situaciones contrastantes en más de un sentido permiten conocer trazos centrales de los procesos de descomposición y recomposición de la producción familiar capitalizada en el agro pampeana. Y a la vez, como nos planteamos hacer en nuestro trabajo para comprender esas transformaciones en toda su complejidad, mirar el proceso desde este actor permite restituir sus lógicas de acción en el nuevo escenario y cómo ellas nos hablan de los modos subjetivos de significar los cambios, los que son indicativos del proceso de reconfiguración material y simbólico que han atravesado, con consecuencias en la producción de identidades”.

VENCEDORES VENCIDOS
Carla se asienta sobre los sujetos en los que se materializan esas identidades: “Nos ha interesado comprender los modos en que los actores significan sus prácticas, lo que nos permite acercarnos a los contenidos económicos, ideológicos y políticos que en ese proceso los propios actores dan al modelo, atendiendo tanto a las formas en que se construyen las legitimidades de las posiciones de los ‘ganadores’ como a las formas en que esas legitimidades buscan ser impugnadas por otros”.

-Luciana, ¿Qué resistencias –y protagonizadas por qué sectores– enfrentan este modelo?
-En la década de los '90, hubo voces disidentes –pero de baja audibilidad– en primera instancia entre aquellos a quienes el modelo perjudicaba más directamente: los productores. Eso dio lugar al surgimiento de la corriente interna de Federación Agraria (Chacareros Federados), y también a expresiones novedosas como el Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha. En esas formas de resistencia, fue central la capacidad de "desmarcarse" del discurso hegemónico e inscribirlo en un registro diferente. Pero en última instancia, estas demandas tenían que ver con la cuestión de qué lugar les cabía a ellos en este modelo, no con el modelo en sí mismo. Ya en la postconvertibilidad, comenzaron a tener mayor visibilidad distintas expresiones de resistencia social, planteando la cuestión en términos más integrales: no sólo los efectos económicos, sino también los sociales y los ambientales; y la discusión del proyecto societal inherente a cierto tipo de desarrollo. La cuestión en este caso son las limitaciones en un doble sentido: por un lado, para articular entre diferentes agentes y contextos de resistencia; y la segunda, vinculada a la anterior, de hacer visible el planteo, y de instalarlo en la agenda pública.

-¿Puede hablarse del modelo de agronegocios como un “modelo de desarrollo”?
-Lo es pero es importante tener en cuenta que esto no necesariamente reviste un efecto "positivo" sobre el conjunto de la sociedad. Efectivamente, un modelo de desarrollo expresa una cierta articulación entre relaciones productivas, de poder y sociales, que se expresan en un proyecto con capacidad hegemónica en un momento determinado del tiempo. En este sentido, el modelo neoliberal también lo es.

CONTRASTES
“La bonanza sojera coexiste con procesos de empobrecimiento y exclusión social”. Manildo desarma la imagen compacta que los relatos hegemónicos construyeron en torno al “campo”. “Efectivamente la incorporación del paquete biotecnológico mejoró la productividad de una zona que de por sí es espectacular en su rendimiento, pero esto se ve acompañado de procesos que no son de mejorías en las condiciones de existencias de los hogares: en los tres pueblos que trabajamos, sobre todo en Maciel, los niveles de pobreza son cercanos a los del Gran Rosario, que son altos como los del conurbano. La zona sigue siendo rica pero eso no significa un mejoramiento en las condiciones de existencia de la población y lo ves en términos de análisis de ingreso, de las condiciones de vida pero también en las subjetividades”, sostiene.
Luego, afina la puntería:Si uno mira sólo la soja se pierde de vista algo que es elemental: la retirada del Estado como organizador. ¿Por qué puede avanzar el modelo sojero sin restricciones? Básicamente porque hay un Estado que desregula. Uno no podría pensar la aceptación, al menos en término genéricos, de la expansión sojera, si no estuviera recuperando esa imagen de la ‘Argentina granero del mundo’ asociado a la edad de oro, en función de cómo ha sido construido ese relato”.

EL MODELO DE LA UNIVERSIDAD
“Dentro del propio campo académico la discusión del modelo sojero está instaladísima. Están quienes lo legitiman desde el discurso científico. El modelo sojero tiene sus intelectuales orgánicos dentro del modelo de la universidad y también coexisten los detractores”.
Luciana agrega: “En este sentido, y siendo bastante optimista, la universidad tiene (o podría tener) capacidad de contribuir a generar espacios de articulación de discursos de resistencia dispersos. Algunos grupos dentro del campo académico denunciaron tempranamente el impacto del modelo, y en los últimos años se han expandido los equipos que intentan visibilizar el modelo de agronegocios como un campo problemático y en disputa. Esto no sólo en la Argentina sino en toda América Latina. Aun así, siguen siendo mucho más fácilmente identificables los agentes promotores (no solo dentro del campo académico, sino muy especialmente fuera pero estrechamente vinculado con éste como ámbito de legitimación) que aquellos que lo ponen en cuestión. Y eso da cuenta de los diferenciales de poder entre unos y otros, de la capacidad de movilización de recursos, de visibilización, de recuperación de elementos culturales y simbólicos puestos al servicio de la legitimación del modelo.
Es allí donde aprecio otro campo de batalla fértil y donde las canoas se vuelven faros para fortalecer el debate.

(Publicada en la revista MU, junio de 2011)

La locomotora de un tren a toda marcha

Hebe en Tucumán

La Presidenta de la Asociación fue nombrada “madrina” de los Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo por los propios trabajadores, en un acto desbordante de emoción y afecto.

Por Luis Zarranz
La luna tucumana es un farol que alumbra la noche. Los fuegos artificiales dibujan luces en el cielo más próximo. Hebe de Bonafini ingresa a los Talleres Ferroviarios de Tafí Viejo, Tucumán, donde en unos minutos será declarada “madrina” por decisión de la asamblea de trabajadores.
El auto que la traslada avanza lentamente debido a los cientos, sino miles, de taficeños que se desesperan por saludarla. Llueven infinidad de cartas, textos inspirados en la necesidad de tener trabajo, que la Presidenta de la Asociación va juntando y guardando, emocionada.
De golpe, la sirena de la fábrica, muda desde hace tiempo, se mete en los oídos pero también en cada célula de todos los cuerpos. No es una sirena: es un grito de alegría que dice “seguimos luchando. Estamos vivos”. 
Hebe camina rodeada de la multitud. Le abrazan el corazón por su empecinada voluntad para que los Talleres vuelvan a funcionar a pleno, tras ser reabiertos por Néstor Kirchner. Al descubrir la placa que la nombra “madrina”, dice: “La emoción es enorme, la pasión de la lucha nos acompañará hasta que logremos que los Talleres sean lo que querían Néstor y Cristina y lo que quieren hoy todos ustedes. Ésa es la responsabilidad que he asumido hace mucho tiempo y que voy a seguir haciendo todo lo imposible, no lo posible”.
Lo expresa a viva voz, con esa capacidad tan tuya de lograr que las lágrimas broten desde el vientre. El títere que trabaja como Intendente de Tafí, al decidir quitar el sonido y las sillas que había prometido a los trabajadores, molesto por las declaraciones de Hebe hacia el gobernador Alperovich, logra que el acto sea mucho más emotivo con la voz pelada y peluda de Hebe en el silencio atento de la muchedumbre.
Luego, ya sobre el escenario y con más de mil personas participando de una jornada histórica, las porciones de afecto, los regalos y los abrazos se multiplican. Habla Hebe. Y entre lo mucho que dice, sostiene: “Yo estoy segura y convencida que esta cantidad de gente, esta cantidad de compañeros y compañeras va a tener un gran peso político en la decisión que se tome para que los Talleres se abran como corresponde y entren a trabajar más compañeros. Los problemas de los pueblos no se solucionan en los tribunales, no se solucionan en los cafés; se solucionan en las plazas, en las calles y cuando nos juntamos como hoy, aquí, en este lugar, para decirle a aquellos que no creen que la calle es nuestra, las plazas son nuestras”.
Todos aplauden y gritan. Sara Mrad, Madre de la filial Tucumán, tiene los ojos vidriosos de la emoción y mira toda la escena, cabeza al frente, como un marinero que está por llegar a tierra firme. El rostro es felicidad no sólo por la costa que ve acercarse sino por el recorrido hecho, que permite el desembarco.
Suenan unos bombos. Alguien dice por ahí que no, que no son bombos, que son los latidos de los corazones. Si acercás el oído, los vas a escuchar.


(Publicada en la revista "Sueños Compartidos", junio 2011)

Las palabras detrás de la risa

Entrevista a Pedro Saborido

Junto a Capusotto componen el dúo creativo que tocó la fibra del humor contemporáneo. Él hace los guiones a los que el actor y humorista da vida delante de la cámara. De esa simbiosis nació el nombre del programa "Peter Capusotto y sus videos" y la galería de personajes que con ternura y sarcasmo, nos reflejean. Aquí cómo surgen las ideas que nos provocan carcajadas.

Por Luis Zarranz
Entrevista: L.Z y Martín Bielski
Fotos: Sebastián Romero
A la sombra, la mañana se siente mucho más fresca de lo que anuncia el Servicio Meteorológico. Sobre la mesa hay tres cafés que se enfrían, un cigarrillo que se extingue y un grabador que no se traga el humo pero sí cada ruido que lo circunda, incluyendo la campanilla que anuncia el paso del tren por la estación Belgrano R del ex Ferrocarril Mitre – Ramal Tigre. Tanto, que aunque estas líneas no transmitan sonido alguno, resulta imposible omitir el dato que, en la desgrabación, devuelve el aparatejo: los trenes parten y arriban cada 9 minutos. Y se cuelan, inevitablemente, en la conversación, aunque no logren enturbiar la charla, en una de las mesas de un bar paquete de ese barrio pituco.
Hace un rato ya que Pedro Saborido, guionista y productor de “Peter Capusotto y sus videos”, está sentado pidiendo perdón, de todas las maneras posibles, por los minutos que se demoró en llegar. No tan estrictamente puntual como el tren que esta mañana serpentea el norte de la Ciudad y el Conurbano con precisión suiza, tampoco nosotros somos pasajeros apurados que vayamos a reclamar el cumplimiento preciso del horario. Zafa de la media falta sin la necesidad de recurrir a excusas como las que vos y yo dijimos cuando las puertas del colegio se cerraban en nuestras narices.
Presentarlo sólo como guionista y productor de Capusotto, que lo es, sería amputarle buena parte de los pergaminos que cosecha: es su alter ego, la otra parte de la mesa donde se sostiene la lucidez, la risa y el sarcasmo de uno de los programas más fabulosos de la televisión, que mixtura humor y rock. La dupla que forma con su amigo excede, lógicamente, el éxito de ese programa, furor también en el sitio de videos de internet, Youtube, donde te invitan a reírte (y a reflexionar) con personajes tales como Bombita Rodríguez, Micky Vainilla, Violencia Rivas, Pomelo y Luis Almirante Brown.

-Te has convertido en un guionista de culto
-Católico (Risas)

-¿Lo vivís así y en todo caso qué te genera?
-No, no lo vivo desde ese lado porque me sigo sintiendo más el perro que el veterinario. No me analizó lo que pasa. Sí me doy cuenta que el trabajo se nota más o la gente sabe que lo hago yo. No sé por qué. Debe ser porque funcionamos mucho como dupla y Diego está permanentemente hablando de eso. O porque yo dejo mi cartel en el programa más tiempo. No sé pero está bueno porque sentís como un masaje al ego interesante, pero es hasta ahí porque el guionista por algo lo es: no le interesa, hay algo de fobia incluso a mostrarse. A veces me dicen: “Che, pero vos tenés la posibilidad de aparecer en el programa y no aparecés”. Podría aparecer, pero hago lo que tengo que hacer. Es más, ya el chiste consiste en que no aparezca. Las veces que lo hago me tapo la cara con algo, estoy justo detrás de alguien y aparece la cabeza, o mi panza o mis manos. Apareció hasta mi culo pero la cara no, nunca. Y eso también forma parte de un código.

-¿Cómo surgen los personajes? ¿Tienen una lógica de trabajo o suelen apelar a la espontaneidad?
-No, hay una lógica que es encontrarse y tirar ideas. Y a veces es un día más inspirado y otros menos. Uno siempre termina sin saber qué carajo tirar arriba de la mesa y te quedás veinte minutos como un idiota y de pronto alguien tira una imagen, otro se engancha y empezamos. No hay una reunión en la que no hayamos sacado, por lo menos, una idea, aunque sea un chiste de 30 segundos. Y después los personajes, precisamente, aparecen de esas cosas: hay ideas que son personajes o no. Nunca hubo uno que sea de diseño, que digamos “vamos a hacer un tipo que es así y asá”. Pueden salir de una observación de algo que vimos, de una persona que hace determinada cosa, algo que vi en Diego que me parece gracioso, una reflexión o de la superposición de dos cosas. Nos juntamos día por medio, dos, tres, cuatro horas. Últimamente estamos trabajando de noche. Dejamos que aparezcan cosas. Si bien apelamos a la espontaneidad no nos recostamos en ella: si no se te ocurre algo, se te tiene que ocurrir. Obviamente que lo espontaneo es lo más agradecido porque te surge un chiste pelotudo y lo grabás; pero no pasa todo el tiempo eso. Hay  veces que tenés que decir “¿y ahora qué hace este personaje? Hace esto y esto: no, no me alcanza. Necesito que haga algo más. Hay algo de prepotencia de laburo.

Saborido está contando el proceso creativo de chistes y personajes, muchos de los cuales ya tienen vida propia, a punto tal que el humor popular los ubica en situaciones, contextos y momentos de lo cotidiano, para definir algo grotesco. En ese ida y vuelta en el que los personajes se alimentan de estereotipos basados de la vida real y vuelven, desde la pantalla, a ese universo, hay también una mirada que los enternece: “No pasa por una cuestión de estar en contra. Hablamos y criticamos tiernamente aquello que conocemos”, sostiene para referirse a la satirización que hacen del rock.
Agrega: “Mucho de lo que hacemos tiene que ver también con el enojo que nos provoca y la forma de explicarlo es haciendo chistes, casi como si fuera una venganza. Hay personajes que salieron del enojo, como Micky (el artista pop con bigotito tipo Hitler), con el racismo berreta”.

-¿El humor es una venganza?
-Tiene algo. Toda la burla tiene algo de revancha, de bajarlo de un pedestal. Una especie de “pará, ubícate”. Micky nació de una cosa que hablábamos siempre con Diego de la contraposición entre un cantante de formato progre pero que cantaba barbaridades. El humor también tiene que ver, precisamente, con la extrapolación de cosas, algo que está desubicado. El discurso de Micky se alimenta de lo que escuchábamos en la calle, no de Biondini o de un skinhead de Parque Rivadavia.

-¿Te considerás rebelde?
-Y, a mí me gustaría ser un rebelde de verdad.

-¿Qué es ser rebelde de verdad?
No lo sé. Pero evidentemente sería ver cómo modificar todo. En ese sentido soy como un rebelde discursivo que observa y lo refleja a partir de una cosa humorística.

(Publicada en la revista "Sueños Compartidos", junio 2011)

jueves, 5 de mayo de 2011

Manual para no ser ningún zonzo


El Jefe de Gabinete publicó “Zonceras argentinas y otras yerbas” en el que, continuando la obra de Arturo Jauretche, combate diversas frases hechas, repetidas por millones de personas, sin saber que en realidad son producto de la construcción del discurso hegemónico.

Por Luis Zarranz
Que Aníbal Fernández es verborrágico y frontal es una verdad que nadie puede discutir. Ahora también, en el libro “Zonceras argentinas y otras yerbas”, demuestra toda su capacidad para desarmar un conjunto de mitos, inspirado en la obra de Arturo Jauretche y su ya célebre “Manual de zonceras argentinas”.
Lo que Aníbal hace es continuar la lógica y el esquema planteado en ese libro por el pensador de FORJA y desgranar 44 zonceras, sostenidas y repetidas masivamente –producto no de la inocencia sino de la intencionalidad política de los ámbitos de poder– aunque no tengan sostén en la realidad.
De esta manera, el Jefe de Gabinete se planta sobre ciertas frases (las zonceras) multiplicadas incansablemente, para deconstruir su significado y su orientación política. Para eso, las divide en siete grandes áreas y una sub-área: Económicas, de Población e Inmigración, de Autoridad, Institucionales, de los Medios de Comunicación, Resto de Zonceras, la subzoncera “Campo” y las que se desprenden de que el autor define como la madre que las parió a todas: “Civilización y barbarie”.
Algunas de las frases que Aníbal combate: “Van por la Coca y el choripán”, “la asignación por hijo se la gastan en juego y droga”, “El problema de los argentinos somos los argentinos”, “A los políticos les conviene un pueblo ignorante”, “Este país no cambia más”, “Argentina está aislada”, “En los países serios no pasa”, “Aumentar los salarios es inflacionario”, “El ‘Campo’ somos todos”, “Medios oficialistas vs. Medios independientes”, entre otras.
Así, con esa jerga filosa y directa que lo caracteriza, Aníbal pulveriza, desde su trinchera, cada uno de estos conceptos, apuntando a quienes los han generado. No se trata, en consecuencia, de un libro de análisis académico sino que sus hojas transpiran esquina, humor (mucho), calle, barrio, peronismo. Después de todo, estamos hablando de un libro de Aníbal, así que si algo abundan son las anibaladas, ese adjetivo que pretende definir su modo barrial y firme de expresarse (y manejarse).
“Zonceras argentinas y otras yerbas” tiene, además, otro atractivo: el prólogo es de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Allí, explicita la orientación del libro: enfrentar "la calumnia, la mentira, la difamación, la distorsión y la madre que las parió a todas… la desinformación. El ocultamiento como método sistemático de un aparato cultural que hoy encuentra su mayor despliegue en empresas de medios de comunicación concentradas y monopólicas".
Quizá por todo esto, en la presentación que realizó en la Feria del Libro, junto a casi todo el gabinete, funcionarios y las Madres, Aníbal sostuvo: “El libro es para que los del palo tengan piedras a mano para tirar”.

(Publicado en la revista "Sueños Compartidos", mayo 2011)

Teoría (y práctica) del shock

SUSY SHOCK
Artista, activista, cantante y poeta, Susy Shock es más que la suma de sus partes. Una intelectual del movimiento trans que nos provoca a pensarnos. Y que acaba de editar dos libros perfectos.

“No importa qué somos, 
si alcanzamos a poder serlo…”
Susy Shock (2007)

Susy es un huracán que te sacude. Pasa y va provocando un torbellino que levanta los cimientos en el que estás parado, abriendo canaletas de incertidumbre. Allí te va sembrando dudas como flores que irán creciendo, poquito a poco, hasta echar raíz. Vos te creés inmune, pero no. Sos una grieta abierta que no se termina de abrir. Ella lo sabe. Lo siente. Lo vive. No en vano se llama Susy Shock. 
Agarrate fuerte porque ahí viene. No digas que no te avisé. Se acerca zigzagueando entre las mesas, como una anguila bajo el agua. La veo venir, cada vez más figura y menos fondo, y se me viene a la mente ese dibujo de Dalí en el que se desintegran los relojes. El mundo binario comienza a derretirse. Susy, ahí mismo, ahora mismo, mientras apoya la cartera en la silla y se deja caer como un pájaro herido, comienza a disolver ese universo (uni-verso) que conocemos para imaginar los múltiples que podemos ser capaces de crear. Después de todo, los artistas que sintetizan la época que vivimos, como ella, tienen ese don de oráculo, que antes era posesión exclusiva de seres mitológicos.
Poner las cosas en duda es un ejercicio que puede ser muy interesante si volvés al lugar de origen cambiado, modificado o endulzado”, dice con el tono y la postura de quien lo expresa desde su propia experiencia.
“¿Qué soy? ¿Importa? Soy arte”, sostiene desde su blog, donde publica los relatos, poemas y presentaciones que la llevan a recorrer distintos escenarios como plataforma de sus intervenciones poéticas-políticas.
Así elige definirse, crearse e inventarse. Y desde allí recorrer un camino, que ni ella sabe dónde termina, que la constituye en militante trans, cuyo cuerpo es también su bandera de lucha.

-¿Qué significa ser arte?
-Marlene Wayar, amiga y compañera, referente trans, dice que ésa frase es una de las primeras obras de arte de una misma. En realidad todas y todos somos eso, lo que pasa es que no nos permitimos dudar de lo que recibimos, porque por ahí hace mover mucho la estantería para volver a acomodarla. Estamos hablando de replantear los roles masculinos y femeninos. Nos ubican, o nos reubican, en lugares impensados en los que, por ahí, estábamos de prestado. Cuando me preguntan de qué genero soy, respondo: "Soy género colibrí". En realidad es mi apuesta política, poética de cómo quiero me veas, de cómo quiero que hagas el esfuerzo para verme, porque me parece que si hay algo que estaría bueno es que hagamos el esfuerzo del reconocimiento al otro”.

Sigue, con una anécdota: “El otro día subo a un taxi y me dice el taxista: ‘Te escucho una voz pero te veo vestida así. ¿Cómo te digo?’. ‘Susy’, le dije. Me encantó que se permita preguntar.  Me pareció genuino”. Completa la historia con una aclaración que siento lógica para comprender cómo funcionan los anticuerpos en la lucha trans: “Estamos acostumbradas a la violencia y al etiquetamiento. A veces estas aclaraciones son a los gritos, a cachetazos, a empujones”.

PRÓXIMA ESTACIÓN
Susy es una locomotora que me lleva de viaje en su tren. Recorremos anécdotas, paramos en las estaciones felices, en las dolorosas, en las angustiantes y alzamos la barrera para que pase la farolera. Con la luz tenue de ese farol atravesamos los túneles más oscuros que siempre desembocan en un cielo más alto y plomizo. Sin frenar la marcha, tomamos la curva peligrosa vomitando humo. En un tramo, sumamos a su hija, de 19 años: “La otra vez me preguntaron cómo me llama y yo le dije que a veces nos llamamos con sonidos. Hoy, por ejemplo, me llamó ‘Shhhhhh’ y mañana me llamará ‘Bububu’. Y se me quedó mirando el periodista, porque está esperando que diga una respuesta a partir de lo único que conocemos y la verdad que apunto a que haya un montón de cosas que no conocemos y que nos permitamos transitar también. Si no, es como demasiado pobretón todo, muy chato”.

-Las Madres de Plaza de Mayo sostienen que fueron paridas por sus hijos para explicar la metáfora que les dio origen. ¿Qué parió a Susy?
-Un colectivo de gente que fue Giribone (el lugar donde desplegó su arte) en el 2001. Durante siete años, un espacio que me permitió saltar del escenario a la cotidianidad de la gente y desde ahí a la calle. Y sostenida no siempre por trans: había chicos y chicas hétero, que ya son trans en la medida que se fueron corriendo de ese varón y esa mujer impuesta. El arte, también. Y la Pachamama: yo tengo una gran conexión con la tierra, aun siendo porteña como soy, pero me permito encontrarla en ciertas sonoridades, técnicamente me encontré a la hora de cantar baguala. La baguala permite que tu voz transite por ciertos cánones o, en todo caso, por ningún canon de los establecidos. Te posibilita que juegues con masculinidades y feminidades, si es que tenemos que hablar de algo para que se entienda que me hizo descubrir en tensiones distintas. Yo no reniego de la masculinidad que tengo, es parte de mi construcción del ser al que apunto. Ahora, a dónde irá esa construcción no sé: ésa es mi búsqueda. Políticamente sé que necesito -y se necesita- que se establezca una pauta. Porque hay cosas concretas desde la política que tenemos que lograr, como un Estado de Derecho que todavía nos debe un montón de cuestiones. Aspiro a esta búsqueda que el arte ya lo está tirando, como suele suceder. Esto de ser colibrí, esto es adelantarse.

ARTE Y PARTE
Con palabras, pero también con la mano, con la pose, con los dedos y hasta con las uñas, Susy me indica qué cosas construyen su identidad. Me las señala desde la edificación que fue y es capaz de realizar para habitar ese mundo, interior y exterior, que está puliendo como un escultor alocado. “El arte en sí no tiene un género, y si lo tiene se lo ha puesto la academia en todo caso. Hablo de un arte en cuanto a espacio de exploración que cada uno y cada una tiene, para sacar lo que tenga que sacar. No tiene género, no tiene título”.
De un soplido, otra vez, Susy deshace frente a mis ojos, como un mago eximio, ese mundo que muchas veces parece concreto, real e inmodificable. Con esa varita que es su poética y su política esfuma los géneros de las cosas, pese a que aún antes de caminar nos enseñen a distinguir si los objetos y las personas pertenecen al mundo de los machos o al de las nenas.
Nada por aquí, ¿nada por allá?: “La Pachamama es trans. ¿Es hombre? ¿Mujer? ¿Qué es? Entonces ahí me cierran muchas cosas, como la posibilidad de cantar. ¿Cómo canta un varón? ¿Cómo canta una mujer? ¿Cuál es la voz de un varón, la de una mujer? El arte yo lo concibo como la naturaleza”.

-En tu blog pusiste “Que otros sean lo normal”. ¿Qué es “lo normal” y quiénes son “los otros”?
-Lo normal es todo lo normativo. Es una cultura imperante que viene desde hace muchísimo. No casualmente la Conquista vino en este territorio a barrer cosas que ni siquiera sabemos que pasaban, que suponemos, intuimos. Se viene a implantar un modelo a partir de la cruz y la espada, que es para mí lo normativo, lo binario, lo patriarcal, lo machista. Le pongo ese título pero también hay construcciones en las que les hablo a los y las pares, que me parece también somos los grandes reproductores de todo esto.

-¿En qué cuestiones?
-Tengo una gran discusión con los y las compañeras del progresismo y la izquierda donde también reproducimos estos mandatos. Pareciera que de acá a acá (las manos marcan dos fronteras) somos revolucionarios y a partir de acá (ahora señalan un umbral) nos permitimos ser los más capitalistas con nuestros hijos, nuestras parejas: los celamos, las volvemos locas. Eso “normal” no solamente lo tiene Bergoglio o Mirtha Legrand, eso lo tenemos todos y todas y hay que reconstruir mirando para adentro. Quienes estamos en ese camino, apenas comenzado, podemos después empezar a añorar y pensar otras cosas, pero me parece que el primer cambio es ése, la revolución es eso. Después vendrá lo otro.

NOS-OTROS
Susy desgrana el asunto de esta manera: “El otro día hablaba sobre la lucha de las tierras. Y decía “¿para qué queremos la tierra?”. No porque no la quiera, ojo: ¿pero para qué la queremos? ¿Para qué pedimos la reforma agraria?: ¿para que después nuestras mujeres sigan sometidas? Todos y todas dueños de la tierra pero con nuestras mujeres sometidas. Me parece que hay que reconstruir un montón de cosas, que incluye plantear para qué la reforma agraria. Eso desde el arte se puede proponer, se puede inquietar; estas frases no son inocentes, intentan ser movilizadoras, abrir el debate, un diálogo que nos debemos. Yo propongo eso. Nos lo debemos primero nosotros, nosotras. Después será pararnos frente al enemigo, que es fuerte.
Susy Shock es, como seguramente lo son varios de los ojos que caminan estos renglones, hija de una militancia partidaria de la que abjura. Y hermana de eso que el 2001 puso en toda su dimensión: la construcción autogestionada y horizontal. Desde allí navegó diversos mares hasta pisar tierra firme en Futuro Transgénero, organización que entre otros menesteres edita El Teje, la primera revista Trans de toda América Latina.
Estas latitudes son las cartografías desde donde decidió soltar amarras con las estructuras que la aprisionaban: “Los lazos afectivos son la base desde donde tenemos que poner en práctica estas ideas para el mundo que soñamos. De otra forma no entiendo de qué estamos hablando. Son cosas que nos implican un cotidiano laburo. Si no, pareciera que todo pasa de asamblea en asamblea: la siguiente me hago revolucionario hasta la próxima”.
“Lo digo desde la calle, no lo estoy diciendo porque soy una artista o una ciudadana de café: estoy en la calle. Siento que hay algo de escribir con la mano y borrar con el codo y me asusta cuando el enemigo está tan adentro y no lo podemos leer. Porque Bergoglio ya sé quién es. Pero el problema son los otros, que a veces están sentados en la misma mesa. Y eso hay que releerlo mucho, muy finamente, no hay tiempo que perder”

TRANSAMERICANO
En el catálogo Principio Potosí, María Galindo, de Mujeres Creando, toma prestado un concepto de Giuseppe Campusano, inventor del Museo Travesti del Perú, para sostener que el concepto del travestismo va más allá del sexo y el género y vale para la propia historia de Latinoamérica. Galindo sostiene, así, que “ver la historia, la cultura, los personajes y las costumbres como un travestismo es poner en cuestión la mirada maniquea y simplificadora entre colonialismo y resistencia, por eso es una mirada políticamente incorrecta, riesgosa y atrevida que asume la condición de fragmento, de pedacito, que tiene todo relato del pasado. Así como la travesti no es un hombre disfrazado de mujer, así la historia del colonialismo no es la historia del sometimiento versus la resistencia sino la combinación irresuelta y compleja que tiene muchas grietas y que por eso mismo posibilita a la vez muchas salidas nuevas, creativas, contradictorias, alucinantes y esperanzadoras”.
En ese aspecto, que se entronca con la identidad de los que habitamos este continente, Susy sostiene: “Me da la impresión de que es arduo el camino de poder ver qué queremos que nos corresponda. No ya tener la certeza de lo que nos corresponde, sino qué queremos. No hay nada puro y es imposible volver a cierto grado de pureza, es imposible barrer estos años de construcción cultural que tenemos, así que es todo un planteo hacia futuro”.

DERECHO A REIVENTARSE
En este recorrido poético al que Susy te propone asomarte hay dos libros con sabor a cofradía, de los que la Shock es autora: “Poemario Trans…pirado”, con prólogo de Marlene Wayar, y “Relatos en Conecalón”, con prólogo de Fernando Noy. “Para mí es un aporte a esta relectura posible con toda la sangre y la bronca, y con toda la ternura y la amorosidad que pido afuera e intento desde mí”.
Un fragmento de uno de los poemas, por ejemplo, dice así:

Mi derecho a explorarme
a reinventarme
hacer de mi mutar mi noble ejercicio
veranearme otoñarme invernarme:
las hormonas
las ideas
las cachas
y todo el alma!!!!!!… amén.

Es parte de su huracán que te da vuelta como una media. El abanico del mundo Susy Shock es tan amplio que más de una vez, mientras mis dedos recorrían el teclado, me pregunté cómo debía abordarlo. No pude plantearme una respuesta más o menos consistente pero comprendí que querer contemplarlo todo era repetir esos esquemas que ella había puesto en vías de extinción.
Ahí sentí el último golpe de Shock.
La única manera de abordar lo inabarcable es no abarcándolo.


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(Publicada en la revista MU, mayo 2011)

domingo, 24 de abril de 2011

Música cubana con sonidos del mundo

La cantante Yusa se presenta nuevamente en nuestro país en un ciclo con amigos de la talla de Ana Prada y Raly Barrionuevo.

Hace tres décadas, cuando estudiaba en la escuela primaria de música “Alejandro García Caturla” en La Habana, Cuba, y caminaba por el malecón, Yusa posaba los ojos en el horizonte, mirada de marinero, para imaginar adónde llegaría con su guitarra a cuestas.
Los años pasaron y esta cantante y multiinstrumentista cubana ha pasado la mayor parte de su vida yendo y viniendo de la isla, como lo hace el mar, ese que forjó su identidad habanera, que se aleja para luego volver con nuevo brío.
Yusa es reconocida como una de las representantes de la nueva ola de músicos cubanos que condensan la tradición de su país con los sonidos del resto del mundo. En su caso conviven una mixtura de géneros: jazz, pop, ritmo brasileño y, por supuesto, una profunda raíz cubana como la rumba, la trova y el son.
A estas pampas llegó por primera vez tres años atrás como bajista de Santiago Feliú. Desde entonces corrió mucha agua: edificó una sólida carrera como solista a nivel mundial, cosechó reconocimientos, construyó un lazo inquebrantable con su público y adoptó a la Argentina como segundo hogar, con sede en La Plata: “Es en el único país donde podía pasarme algo así porque es donde tengo la conexión más fuerte. Argentina es el lugar que tiene más vínculo con Cuba a nivel intelectual”, sostiene.
En este contexto viene llevando a cabo el ciclo “Descarga con amigos, 2° parte”, en el Café Vinilo (Gorriti 3780), donde se enlaza con músicos del nivel de Ana Prada, Edgardo Cardozo y Raly Barrionuevo. Además estrena una nueva banda, que siente “mucho más power”.
Cada show le permite lucir su voz profunda y su virtuosismo en instrumentos como la guitarra, el bajo y el tres cubano.

-Nuevamente está brindando una “descarga con amigos”. ¿Qué importancia le asigna a compartir el escenario con ellos?
-Es la suerte de poder estar haciendo lo que quiero y tiene que ver con la libertad de mi vida. De hecho, estar en un lugar fuera de Cuba, con amigos, y hacer lo mismo que hago en mi casa es una suerte que pocas veces se da. No me había sucedido en ningún otro país. He viajado mucho y casi siempre he estado con los amigos específicamente convocados o porque hemos coincidido en fechas, pero aquí no ha sucedido eso: he hecho amistades en el tiempo que llevo trabajando en Argentina y ya son parte de mi carrera, son personas con las que hablo por teléfono y les digo: “Oye, vamos a hacer una descarga tal día. ¿Tienes fecha libre?”. Y por suerte, pueden. Suceden cosas especiales porque hacemos sus repertorios, logrando una especie de sincretismo entre las dos culturas. (En el show del domingo pasado la mixtura con Ana Prada fue exquisita).

-Poco a poco Argentina se fue convirtiendo en su segunda casa. ¿Qué cosas del país le generan atención?
-Muchas cosas, sobre todo el amor por Cuba, que no es un detalle menor porque no hubiese podido hacer tantas cosas si no habría tanta repercusión de lo que tiene que ver con mi país. Yo no sabía que existía un público de Yusa en América del Sur. En el ciclo estreno banda y lo más curioso es que el baterista fue el primer argentino fan que me escribió a myspace diciendo “¿cuándo vas a venir a Argentina?”. Casi toda mi carrera se desarrolló en Europa, que es donde están los mercados a los que se apuestan los fenómenos de Cuba. Yo me he sentido aquí amada de una manera especial por ser cubana. Y eso fue muy importante porque es cuando más útil me he sentido para proyectar mi arte.

-Además de este ciclo está estrenando banda. ¿Qué características tiene?
-Es mortal. Hacía tiempo que no tenía una banda tan power: es la que yo quería. Y es de lujo: Quique Ferrari en bajo eléctrico, contrabajo y voz; Cristhian Fayad, el fan, en batería; y en guitarra eléctrica, Elmer Ferrer, que es de Cuba. Por primera vez puedo traer un músico que ha participado en mis discos, con el que hemos hecho canciones juntos que por primera vez haremos con esta banda. Es un cuarteto súper poderoso.

-Su música está compuesta por eso que se conoce como “sonidos del mundo” pero a la vez tiene mucha raíz. ¿Cómo se logra eso?
-Tiene que ver con los viajes, porque estoy viajando desde que tengo 17 años haciendo mi música. Y eso no es un detalle menor para ver cómo reaccionas ante las cosas, estando incluso dentro de tu propio país. Como casi toda mi carrera se desarrolló en Europa y Japón, tiene mucho de esa apertura porque no es lo mismo si sales con 33 años al mundo que si sales con 18. A esa edad te comes el mundo y absorbes todo lo que tenga para darte. Y ahí escuché otra música, no la que fue parte de mi desarrollo, como Charly García, Soda Stereo o Spinetta. Al mismo tiempo tengo el arraigo natural de la identidad del cubano y además la academia: herramientas para toda la vida.

-¿Cómo han sido esos años, desde los 6, en la academia de música?

-Es un mundo estricto, donde casi no hay juegos, que viene de las escuelas europeas, de la aristocracia. La música clásica fue siempre música de élite y en este caso, en Cuba, donde sucedían otras cosas muy movidas era surrealista, como un teatro del absurdo. Ahora ha evolucionado pero en aquella época era tremendo, muy rígido. Tenía materias de piano como si estudiara piano básico como carrera. Mi especialidad era guitarra pero la maestra te trataba como si fuera a ser pianista. Lo que toco de piano se lo debo a ella. Era una exigencia muy fuerte pero realmente lo bueno que tiene esa academia es que te enseñan cómo lidiar con todo eso, que es lo más importante. Cómo aprender a estudiar: en eso estriba lo interesante.

-¿Qué cosas la interpelan a la hora de componer?
-Presto mucha atención a todo lo que veo. He tenido la posibilidad, desde muy niña, de hacer música, de tener tiempo para estudiar y de seguir un camino donde me dedico y vivo de la música, además de tener a mis padres que me dan todas las herramientas. Eso te brinda otro modo de enfrentarse a la vida. Hay cosas por las cuales yo no pasé: escenas de violencias, de catástrofes. No es un detalle menor y por eso puedo darme cuenta de lo que nos falta, de las cosas que realmente importan. Puedo ponerme en función de los demás de un modo humilde, austero, porque ésa es la educación del país donde vengo, donde existen muchos sentimientos solidarios que están instaurados en la identidad, en los genes. Así que cuando pasan cosas a mí alrededor me pegan fuerte.

-¿Cómo proyecta sus próximos años?
-En ese sentido soy bastante oriental, muy de presente. Evidentemente las cosas que uno hace hoy son las cosas que proyecta para el futuro. Mis decisiones han dado como consecuencia todo esto. Teniendo tan claro este asunto trabajo profundamente el hoy para poder hacer futuro; de hecho no sé qué va a pasar mañana. El futuro es muy ignoto: van cambiando muchas cosas en la vida. Y con optimismo me veo haciendo música toda la vida porque está ligada a mí como el aire.

(Publicada en el periódico Miradas Al Sur, 24 de abril de 2011)

martes, 5 de abril de 2011

La patria fusilada


En el viejo aeropuerto de Trelew ya no arriban ni parten aviones pero sí aterriza la memoria. Allí tiene una parada inevitable, obligatoria, ineludible.

1.
En ese lugar, 39 años atrás, fueron detenidos 19 presos políticos, fugados del penal de Rawson, que no alcanzaron el avión capturado por los primeros seis en arribar allí, que lograron desviarlo al Chile de Allende. Los 19 serían fusilados en la Base Almirante Zar (compartía pista con el aeropuerto, de igual nombre), en lo que desde entonces se conoce como “la Masacre de Trelew”. Sólo tres de ellos lograron sobrevivir al fusilamiento. Y fueron las voces que contaron lo que los militares y los medios callaban.

2.
Apenas unos meses después, María Antonia Berger, Alberto Miguel Camps y Ricardo René Haidar se encontraron nuevamente en la condición de presos políticos, esta vez en la cárcel de Devoto. Junto a ellos estaba, entre muchísimos otros privados de su libertad, el poeta y periodista Francisco “Paco” Urondo.
La noche del 24 de mayo de 1973, un día antes de que Héctor Cámpora asumiera la presidencia y ordenara la amnistía que dejaría a todos los presos políticos en libertad, los cuatro se encerraron en una celda, ajenos al clima de algarabía generalizada. Allí, Urondo los entrevistó y grabó sus testimonios sobre la masacre y la planificación de la fuga más espectacular de los movimientos políticos. Ese material luego se convertiría en uno de los documentos centrales de la época: el libro “La patria fusilada”.

3.
La dictadura militar de 1976 fue más cruenta, si vale la comparación, que su antecesora. Más lapidaria. Los protagonistas del libro la padecieron en carne propia: los cuatro fueron masacrados: Urondo y Camps, asesinados; Haidar y Berger, aún continúan desaparecidos.
“La patria fusilada” refleja, así, la matriz asesina de las dos últimas dictaduras que debió soportar nuestro país.  

4.
Las hojas del almanaque se caen raudamente. Al ex aeropuerto de Trelew no arriban turistas sino interesados por la historia que aún cuenta este lugar con los balazos incrustados en la pared y con las pintadas como símbolo de la resistencia popular. Ahí ahora funciona el Centro Cultural para la Memoria, un espacio que promueve el arte para ilustrar esta parábola: la vida venciendo a la muerte.
La actividad del 24 de marzo pasado fue, además de interesante, tremendamente simbólica. Hasta allí llegaron, Ángela Urondo, una de las hijas de “Paco”; Raquel Camps, hija de Alberto Miguel; Daniel Carreras, periodista de la ciudad y uno de los cronistas que cubrió la conferencia de prensa que dieron los fugados en el aeropuerto, antes de que los detuvieran y los llevasen a la base; y Daniel Riera, periodista, escritor y editor de la reedición de “La Patria fusilada”, que acaba de lanzar la editorial “Libros del Náufrago”.
Precisamente fueron para presentar el libro –cuya imagen de tapa es autoría de Ángela, notable artista plástica– aunque su presencia allí, y un 24 de marzo, excediera, en lo estrictamente formal pero también en lo simbólico, la actividad en sí.
Más que una presentación fue un homenaje. Y antes que eso, un capullo que se despereza, tierra fecunda en un lugar que supo ser un pedregal. Como lo que vuelve a nacer, lo que siempre está naciendo, la germinación de una memoria fértil que florece como síntesis perfecta de la vida, de lo que nunca muere.

LA LUCHA QUE LAS PARIÓ
“Los hijos que no pudimos conocer a nuestros padres tuvimos que hacerlo a través de otros y de otras cosas, y en este camino, la palabra, la poesía, las fotos y los objetos forman parte de esa reconstrucción. ‘La necesidad de la palabra’, decía ‘Paco’. Esas palabras que nunca nos dirán, pero que están ahí inmortalizadas cuando minuciosamente uno busca algo para hacerlo propio”, lanza Raquel en medio de la presentación.
Agrega: “Trelew me devolvió a mí esta historia fea pero necesaria de saber, pero a su vez me dio a conocer una historia de amor que empezó a través de un hueco en el techo del penal. Imagino a mis viejos tratando de verse por ese huequito y no puedo dejar de sonreírme, me da mucha ternura. Creo que fue el principio de algo hermoso que no pudo ser, pero por eso siempre trato de resaltar que si bien Trelew es la ciudad de la masacre, para mí también es reconstrucción, y abrazos, y vida. Sin ese hueco yo no estaría acá hoy”.
Ese hueco en el que nos mete Raquel es real pero, poéticamente, es el agujero perfecto para conjurar la muerte de los fusilados.
Ángela Urondo visita Trelew por primera vez. Siendo una beba estuvo presente en el momento en el que su padre y su madre (Alcira Cora Raboy, desaparecida) fueron emboscados por los genocidas, en la provincia de Mendoza. En el mismo hecho en que asesinan a “Paco” y secuestran a su madre, Ángela fue desaparecida varias semanas. Después fue devuelta a su familia y, luego, dada en adopción. Quienes la adoptaron jamás le contaron su historia, a pesar de que la sabían. Recién a los veinte años supo la verdad y recuperó la identidad que le habían negado.
“Me parece que es un libro muy duro de leer, pero muy necesario. Yo lo leí cuando recién me enteraba de mi historia, y cuando me invitaron a hacer la ilustración de la tapa fue un reto porque, en general, no acepto hacer cosas vinculadas a mi padre por una cuestión de separar a esta persona que siento que todavía estoy conociendo de quien soy yo; pero no sé, será la edad o qué, pero hubo algo que me hizo aceptar esta responsabilidad, porque además la edición original estaba maravillosamente ilustrada, así que era un reto poder mantenerme a la altura de esa ilustración de tapa bellísima”, dice.
Ángela no sólo logra el desafío sino que le añade a la edición un significado extra, que enlaza a padre e hija bajo el mismo material. No es el único elemento que potencia la edición: además, incorpora información sobre la causa judicial, que aún espera el inicio del juicio oral y público a los fusiladores. Y aporta algunas notas al pie que permiten comprender aspectos sobre el contexto político de la entrevista de Urondo a los tres sobrevivientes.
Mientras narra que a través de los libros pudo conocer a su papá sin intermediarios, Ángela suelta, como al pasar, una frase que es toda una declaración de principios. Dice: “Mantener viva la memoria presente de quienes ya no están”.
En ese territorio planea y aterriza “La patria fusilada”. Y ese aspecto es el que este viejo aeropuerto de Trelew invita a sobrevolar.

(Publicada en la revista MU, abril de 2011)

Sinónimos de algo único


Rebeldía. Amor. Libertad. Alegría. Coraje. Pasión. Esperanza. Hogar. Pañal. Lucha. Espejo. Pañuelo. Integridad. Solidaridad. Parir. Hijos. Sueños. Fortaleza. Ternura. Calor. Jueves. Locura. Calidez. Revolución. Construcción. Hijos. Caminar. Pasos. Marcha. Desobediencia. Plaza. No olvidamos. No perdonamos. No nos reconciliamos. Valor. Audacia. Creatividad. Esfuerzo. Valentía. Compañero. Casa. Universidad. “El otro soy yo”. Juventud. Fuego. Constancia. Persistencia. Indomables. Ética. Corazón. Abrazo. Perseverancia. Utopía. Memoria. Patria. Compañera. Radio. Ejemplo. Lucidez. Vida. Cobijo. Jóvenes. Heroicidad. Socializar. Maternidad. Derechos Humanos. “La única lucha que se pierde es la que se abandona”. Dignidad. Latinoamérica. Resistencia. Encuentro. Calle. Barrio. Sencillez. Humildad. Combatir. Comunicación. Antiimperialismo. Justicia. Política. Saber. Firmeza. Tozudez. Inteligencia. Banderas. Generosidad. Manos. Puños. Victoria. 30.000.
En estos 34 años de recorrido, cualquiera de estas palabras definen a las Madres. Tienen muchos sinónimos, sí, pero son únicas. 

(Publicado en la revista "Sueños Compartidos", abril 2011, como parte del saludo del equipo de Prensa Madres por los 34 años de lucha de la Asociación)