Mostrando entradas con la etiqueta artistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta artistas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Poeta de sí mismo

Por Luis Zarranz
Camilo Blajaquis es un seudónimo, un nombre irreal, inventado, pero es alguien tan real como la mañana. Si los nombres de las cosas son convenciones sociales que poco tienen que ver con la esencia a la que se refieren –llamamos mesa a la mesa, mariposa a la mariposa y árbol al árbol porque acordamos llamarlos así y no porque las palabras mesa, mariposa y árbol tengan relación con esa cosa que nombran– es válido, entonces, elegirse un seudónimo para nombrarse a sí mismo.
César González no solo eligió un nuevo nombre: eligió volver a nacer. Y en ese parto gestó un sustantivo propio que lo definiera, una herramienta –la poesía– para expresarse y una conciencia de clase como sustento para mirar (y pararse) ante la sociedad.
En 1989 dijo buen día al universo: había nacido. Tal vez el mundo no le devolvió el saludo, con esa manera tan propia de tratar con indiferencia a los hijos del pueblo. Nació y creció en la Villa Carlos Gardel, Partido de Morón, oeste del conurbano bonaerense. A los 16 cayó en cana por participar, cómo cómplice, de un secuestro extorsivo. Pasó cinco años, cinco eternos años, en situación de encierro: de instituto en instituto, incluyendo dos penales de adultos. En ese infierno sufrió lo que sufren las personas privadas de su libertad: el horror. Increíblemente allí, en ese depósito de seres humanos donde se violan los más elementales derechos, hubo un golpe de magia. Patricio Montesano, que voluntariamente daba clases de magia dentro de la cárcel, le acercó libros, lo trató como persona y le trasladó varias inquietudes políticas.
Uno de esos libros fue “De Ernesto al Che”, de Calica Ferrer, que le hizo un click. Comenzaron las preguntas y los porqué: por qué nací en una villa, por qué tuve que ser pobre, por qué tuve que nacer en un contexto de mierda, por qué tuve que saber a los 7, 8 años que existe la cocaína, el porro y que vivo en un barrio donde eso es frecuente y la cultura es ésa.
Estaba naciendo Camilo Blajaquis.
El seudónimo es un homenaje al revolucionario cubano Camilo Cienfuegos y al militante sindical Domingo Blajaquis, asesinado en Avellaneda en 1966, hecho relatado por Rodolfo Walsh en el libro "¿Quién mató a Rosendo?".
Así define él mismo a las dos identidades que habitan su mismo cuerpo: “César González fue un numero más del sistema hasta que despertó, era un pibe chorro que quería el brillo de la ropa de marca para sentirse alguien, que creció entre violencia, dolor y muerte, que sobrevivió a seis balazos y cayó en cana, que estando en cana despertó y se dio cuenta de que el sistema está hecho para que los pobres además de pobres sean ignorantes, explotados y se maten con sus propios hermanos, porque policía y ladrón provienen del mismo barro y son esclavos del mismo patrón. César González cayó preso, algo muy normal en un barrio marginal: uno desde que sale de la panza sabe que va a caer preso en algún momento porque no hay muchas propuestas para la gente de la villa, nadie quiere que un villero sobresalga de ser una cifra para rellenar las libretas de los trabajadores sociales y los prontuarios policiales. César González es un hijo de la injusticia, que engendró un poeta en medio de la muerte, en donde lo que abundaba era desesperanza; ahí invente mi seudónimo, para darle nombre al nuevo ser, consiente de la desigualdad y de la potencia del arte”.

LA VENGANZA ES SER FELIZ
César/Camilo ahora tiene 23 años. Está escribiendo su tercer libro, de poesías y ensayos. Antes publicó "La venganza del cordero atado" y “Crónica de una libertad condicional”. El título del primer libro hace referencia al disco “Lobo suelto/Cordero atado” de Los Redonditos de Ricota y, al igual que los discos de esta banda, fue ilustrado por el dibujante Rocambole, que también puso su arte a la portada del segundo. Sobre el libro que está escribiendo, dice: “Lo voy a enviar al premio Casa de las Américas a ver si me lo publican, ya que no tengo editorial”.
Además de escribir sus libros, Camilo integra el colectivo que hace la revista ¿Todo piola?, revista de cultura “marginal”, y trabaja en la Dirección de Arte y Cultura del Municipio de Morón, donde organiza talleres literarios en la Villa Carlos Gardel, donde actualmente vive, y en otros barrios del municipio.
Para muchos, la historia de Camilo es interesante porque muestra cómo un pibe chorro pudo cambiar lo que, parecía, era su destino seguro. Desde los sectores más rancios de la sociedad hasta el progresismo más amplio la idea del pobre que se rescata y se integra a la sociedad prende como una mecha de pólvora. No es esa la potencia que encarna la vida de Camilo sino la toma de conciencia que le permitió responder(se) en términos políticos buena parte de su historia. Y usar la poesía como herramienta para canalizar y expresar esas ideas.

Propuestas
¿A donde estamos?
¿en el reino de lo falso?
un poco de amor y todo cambiaría
más alegría habría menos balazos impactarían
sobre la piel de todos los indefensos.

podrán rechazarme o decir que soy ejemplo
pero yo se bien cual fue el argumento
abrazar al otro mientras me pegaba
no sentir odio por los que me odiaban
me sentí tan lleno y tan resplandeciente
que hasta las rejas del momento se asustaron
y retrocedieron de a uno todos mis miedos 

con sangre de mis venas puse en la pared
poesia es la salida
poesia es pura vida

 ahora el que quiera atacarme
se va encontrar con un escudo de amor
que no lo rompen ni las balas de teflón
me quebraron una, dos, tres, mil veces también
llevo las heridas abiertas en la piel
fueron muchas las caidas
pero fueron más las levantadas

¿consiente o inconsciente?
no recuerdo bien.

(Blog de Camilo Blajaquis, www.camiloblajaquis.blogspot.com.ar)

MÁS QUE PIOLA
“‘¿Todo piola?’ es la revista que inventé estando encerrado, en la cual me encargo de publicar textos de gente de villas y que están presos, para demostrarle a la sociedad que de la villa pueden salir verdaderos artistas y no sólo obreros para la fabrica, o chorros para llenar los minutos de los noticieros. Tratar de brindarles una herramienta a los chicos para que puedan expresarse libremente, sin ninguna limitación académica y sin ningún mecanismo de poder vertical en el medio”.
Camilo habla de la revista con pasión. “¿Todo piola?” se transformó en un colectivo autogestionado, independiente, autofinanciado. Pibes de barrio escribiendo sobre temas profundos: política, cultura del trabajo, etc. En ella no hay rango: todo se discute democráticamente.
Con esas fórmulas se consolidó como un vehículo para expresar su mirada sobre el mundo, ese que muchas veces echa una mirada condenatoria para los pibes de los barrios.
En la lista de referentes por la obra que hicieron en su vida Camilo incluye a Jesucristo, Gandhi, Bob Marley, la Madre Teresa, Malcom X, Rodolfo Walsh, Evita, el Che, Camilo Cienfuegos, Patrice Lumumba y su “amigo Patricio”. Así lo nombra.
En el plano artístico nombra a filósofos como Spinoza, Deleuze y Foucault y Nietzsche; poetas como Artaud, Baudellaire, el “Indio” Solari, García Lorca, Oliverio Girondo, Cortázar, Jim Morrison, Shakespeare, Bucoswky.

Ciudad panóptica
El escenario es un colectivo
el aire que se respira es tristeza
no hay peor cárcel que la mirada del otro.
Miran por la ventanilla
y sus miradas se pierden.
Desean ser otra cosa
pero les divierte este caos.
Llego a mi destino y me bajo.
Me espera una reunión de
intelectuales de turno.
Sus ideas agarraron un piquete
a mi los piqueteros me dejaron pasar.
Antes que ahogarme decido marcharme.
Vuelvo al lugar donde mejor me refugio
busco esa cueva donde nadie me encuentre.
Ahí, donde puedo ser.
Ahí, donde no obedezco.
En la soledad, en el único consuelo.
Lo que observo es que hay mucho anhelo
se anhelan caricias, se anhela verdad.
Hasta las veredas sufren por
esa multitud que se queja de la lluvia
porque moja su ropa nueva
porque los retrasa en el trabajo..
Aunque el mundo es mas grande de lo que dicen
percibo que nos achicaron el tiempo...

(Ciudad panóptica en “La venganza del cordero atado”)

FRASES DE GRAFITI
El profesor de magia, la lectura, la poesía, lo volvieron a parir. No, no fue el encierro. Hay un mensaje peligroso cada vez que se dice que lo que aprendió “lo aprendió adentro”. No fue la cárcel la que lo rescató. Fue el arte. En el encierro, los guardias le pegaban por leer y escribir. En otra entrevista dijo: “Recibí piñas, me quebraron los tobillos, me rompieron un diente; sufrí miles de requisas por leer y escribir. Me di cuenta de que la sociedad prefiere que los pibes roben, que se droguen antes que accionen y piensen. Es más peligroso un pibe que piensa que un pibe que roba”.
La última oración es para repetir: “Es más peligroso un pibe que piensa que un pibe que roba”.
Es una frase que merece un grafiti. En Buenos Aires, en Bariloche o en la Carlos Gardel.
Sobre el encierro y sus alrededores tiene esto para decirle a la sociedad: “En la cárcel todo es oscuridad, dolor, crujir de dientes, el infierno real: te verdeguea el Servicio Penitenciario, te verdeguean los psicólogos, los trabajadores sociales y todo el aparato judicial, los defensores del Estado nunca ganan un juicio; el juicio de un pobre dura minutos y el del rico dura años y nunca hay un culpable”.
A su contundencia poética, le agrega un lúcido análisis. César/Camilo habla también sobre la red de “contención” (¿a quién contienen de qué?) que se arma supuestamente en favor de las personas privadas de su libertad: “Los psicólogos convencen a los pibes de que son culpables de todo el mal de la sociedad, así que hay que resarcir a la gente poniendo el lomo para el látigo. La clase media necesita del chorro, así tiene alguien con quien agarrársela y no hacerse cargo de la miseria”.

VIOLENCIA (ES MÁS QUE) MENTIR
Así define la sociedad: “Es un teatro de artificialidades, mientas más brille tu superficialidad, más aclamado serás. Todo es violento: los pibes son violentos, cuando roban si tienen que matar lo hacen; la tele es violenta incitando a tratar a las mujeres como si fueran trapos; la publicidad es violencia y la que invita a los pibes a robar porque todo se mueve bajo el ‘ser es tener’, todos corren atrás de eso, todos quieren el poder, de un lado y del otro; están los que quieren el poder económico y están los que quieren el poder del ego, el poder saber, aquellos que creen que un título les garantiza la impunidad de opinar sobre todo”.

ARTE Y PARTE
En el encierro lo atrapó la poesía. No le pegó como los policías. Hay pocas palabras que dicen tanto como cuando se dice que algo te cambia la vida. Eso hizo el arte con él. “Es una caja llena de magia, de salud y nuevos valores de vida, un puente hacia una mejor humanidad, una forma de acercarse más a la esencia natural de los seres humanos”.
De esa forma nombra a la poesía que lo parió.

A la naturaleza
Alguien pensó como sufren los árboles
cuando los torturan,
y los mutilan
sin poder gritar su dolor.
O la tristeza que tiene el mar
cuando lo bañamos
de todas las mierdas existentes.
O cómo se ahoga el aire
cuando lo llenamos de porquerías.
Alguien se puso a pensar alguna vez
en el miedo que nos tiene la muerte
o cómo nos odia el amor
por romperle tanto las pelotas.
Yo sí pienso en esas cosas.
Pienso en lo frío de la soledad del sol
en la eterna virginidad de la luna,
en la relación amorosa del viento y las hojas
y en que la lluvia
es el momento
en que el cielo y la tierra
tienen un orgasmo.

(A la naturaleza, en ““La venganza del cordero atado”)

COCCIÓN SIN RECETA
César/Camilo terminó, en el encierro, la escuela secundaria y ahora está cursando Filosofía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde –como en todas las universidades– no abundan los pibes de los barrios, más bien todo lo contrario. Eso le permite reflexionar: “Uno nace en una villa, de la villa a la fabrica o el camino del malandreo, de ahí a la cárcel o al cementerio: la vida de un pobre no tiene muchos lugares para movilizarse. Muchos villeros mueren sin ver una obra de teatro en acción o el recital de una gran banda. El arte es negado para los villeros, y cuando intentan acercarse los artistas los subestiman siempre: debe ser sumiso y es alguien que no sabe nada. Y esto pasa en el progresismo, que siempre intenta rescatar a los villeros con una receta estricta, sin dejar lugar para la creación o la emancipación de ideas: un villero es siempre un sujeto de estudio, no un sujeto político activo”.
No tiene una receta para que las cosas cambien. No la tiene: su mundo no se basa en recetas mágicas. El cambio que busca y quiere poner en práctica no se resuelve con trucos de magia. O sí, quién sabe. De alguna u otra manera fue un mago, sin trucos, sin galera, el que le mostró una luz en medio del túnel negro. La varita mágica de Camilo Blajaquis es el arte, la poesía y el amor como propuesta política: “La situación no va a variar hasta que se modifique la tabla de valores, hasta que el dinero no deje de ser nuestro dios, y hasta que comprendamos que en el amor se halla salida y es la propuesta política más interesante y que puede traer mejores resultados al mundo”.
Eso dice.

Pronóstico reservado
Escupo.
No sé si dolor, no sé si verdad.
Escupo.
Quizás trueno, quizás poesía.
Relámpagos, alumbran relámpagos.
El aire se espesa, la tierra se humedece.
Se presiente la lluvia, el ataque de las gotas.
El cielo tiene ganas de escupir:
Quizás su dolor, quizás su verdad,
Quizás construye con truenos su mejor poesía.
Empezó
a
llover.
Ahora el agua perfora los detalles,
el rebaño se esconde,
le teme a la lluvia,
dice que le hace recordar a la naturaleza,
y la naturaleza es el enemigo,
por eso hay que pisotearlo
y abandonarlo en un recuerdo lejano.
Llueve más fuerte
El ejército de las gotas acribilla el asfalto,
Manosea transeúntes y deja que sus victimas
Se fuguen por las alcantarillas.
¡llegó el viento!
¡acariciando a los arboles!
¡penetrando a la lluvia!
De repente se esconde, se refugia,
se deja atrapar por los edificios.
¿No te da pena la soledad del viento?

(Pronóstico reservado en “La venganza del cordero atado”)

(Publicada en la revista "Al Margen", Bariloche, septiembre 2012)

domingo, 5 de agosto de 2012

La música que une las dos orillas

Teresa Parodi y Ana Prada

Por Luis Zarranz
Teresa Parodi y Ana Prada son dos artistas que se admiran mutuamente. No pueden ni querrían disimularlo: no quieren ni podrían. Entonces les es espontáneo el proceso que las fue uniendo sobre un escenario hasta parir un show inédito –“cosido a mano y a medida”, como lo promocionan– que las hará presentarse en Buenos Aires y Montevideo.
El concierto es una excusa para conversar con estas cantautoras de ambas orillas del Río de la Plata. Dos artistas de distintas generaciones, ligadas por la sensibilidad, la canción, la guitarra y por esa capacidad de sintetizar lo que piensan y sienten miles de personas: su público.

-¿Qué implica para cada una compartir escenario con la otra?
Teresa Parodi: -Para mí es un placer y una necesidad hermosa que exista una artista como Ana, que viene marcando una huella honda, con gran originalidad; sabe lo que quiere decir y lo dice con mucha belleza. Y es muy importante, como autora y compositora, juntarme en ese plano con una par de un país querido como es el Uruguay. Siempre digo que el Mercosur surgió mucho antes en los artistas y en los vecinos. Está cosa maravillosa que los pueblos construyen está por encima de los límites. Este natural ir y venir entre nosotros hizo que también llegara Ana a nuestra orilla, con sus canciones. Me deslumbró y me dieron ganas de compartir con ella este camino.
Ana Prada: Para mí es un honor poder compartir este proceso de conocer a Teresa, de profundizar en su obra, de componer con ella, de aprender todo el tiempo. Y es una alegría muy grande darme cuenta que existe gente coherente con su vida, su obra y su música. Teresa es como es en sus canciones: una persona muy generosa, que siempre está mirando a los más desprotegidos, a los que venimos de atrás.

-¿Cómo imaginan el show del 4 de agosto en el ND Ateneo?
TP: -Primero compusimos muchas cosas juntas. Fue muy emocionante, como aprendizaje nuestro. Ella dijo la palabra ‘aprender’, que es muy hermosa, y yo siempre aprendo, y mucho de ella. Además me gusta estar siempre aprendiendo. El espectáculo va a tener canciones que hicimos las dos, que no son idénticas ni a mí ni a ella: son un poco de las dos, un resumen, un encuentro verdadero. Hay una simbiosis. Gozamos de la tarea de componer. Aparte, nuestras propias canciones y vamos a cantar canciones de una y de la otra. Es totalmente integrado: aspiramos a tender puentes en conjunto con la gente.

-La promoción del show dice “cosido a mano y a medida”. ¿Cómo se ubican ustedes en sus carreras, como costureras de la canción, frente a la industria que en ocasiones desplaza a los cantautores a un rincón?
TP: -Siento que es muy despareja la lucha pero que es hermosísimo el camino de hacer la música desde este lugar y no me cambio para nada. La industria es tentadora: te propone. Es una cuestión muy individual y personal la elección. Siempre he sentido que la canción es un trabajo artesanal: se hace con el corazón, con la cabeza y con las manos. Lo veo así, porque con la mano en el instrumento estás buscando la canción; estás dándole muchas cosas tuyas y dejando testimonio de cosas que pasan a tu alrededor, del día a día, de quiénes somos. Además porque resumís las voces de otros que vinieron atrás, que escuchaste, que te marcaron, y seguís caminando en ese sentido. A mí me fascina hacer la canción desde ese lugar. Bah, no podría hacerla de otra manera. Jamás me podría incorporar a ese otro costado de la industria: creo mucho en esta canción.
AP: -Estoy totalmente de acuerdo con Teresa y creo que hay dos industrias, porque por debajo de la más visible, con más plata, con más pauta en la radio, que te machaca y machaca, se viene gestando un movimiento de cantautores más independiente, y al mismo tiempo con un sentido de pertenencia y de juntarse, que está moviendo muchísimo público: también es una industria, menos visible y más sólida. Creo que la que está en crisis es la otra. Se terminaron las millonadas por la venta de discos. Ahora está Internet, hay que empezar a pensar y legislar de otra manera.
TP: -Antes dependías de que pusiera los ojos en vos una compañía discográfica. Yo soy de esa generación. Yo gané Cosquín completamente sola con mi guitarra. Bajé y ya tenía a cuatro o cinco compañías haciéndome sus propuestas. Eso cambió muchísimo. Ahora ganan en Cosquín los que tienen una compañía.

Teresa, en tu trabajo ya lograste una identidad: sos una representante de nuestra cultura. ¿Cómo se hace para revalidar eso en cada trabajo?
TP: -No sé. Lo que sí sé es que cuando soy fiel a lo que pienso y a lo que quiero decir me reafirmo a mí misma y me parece que ahí voy construyendo esta imagen que la gente puede tener de mí. Pero esto pasa porque me parece que soy sincera. Estoy como agarrada de mis propias convicciones y eso contribuye a que la gente reconozca mi trabajo o se reconozca muchas veces en lo que escribo. Y algunos también me rechazan por eso. Lo estoy pensando ahora, con vos, en voz alta, porque me hiciste esa pregunta, que nunca me hicieron.

Ana, venís construyendo una relación increíble con la Argentina. ¿Qué dimensión le das a este diálogo con el público argentino?
AP: -Estoy agradecidísima. Veo que se va construyendo de a poquito un público muy fiel, muy seguidor. Es muy agradecido y yo estoy agradecida con él, que en definitiva es quien decide. Me siento muy amparada y orgullosa con este camino de compositora latinoamericana, con esta puerta que me está abriendo Teresa. Como decía Yupanqui, las canciones están ahí, uno no es más que una antena que las baja.

En todas las historias, suele haber “un día” para señalar el inicio de algo. En las suyas, ¿existe un momento en que dijeron ‘voy a dedicarme a esto’?
TP: Yo tengo uno muy claro: era muy chica e iba al campo de mis abuelos, los peones hacían fiestas, nos invitaban y mis papás nos llevaban a esos bailes de pista de tierra, que se regaba para que no levante polvareda. Y no me podían sacar de al lado de los musiqueros. Miraba fascinada. Y pensaba ‘ellos tocan y la gente se transforma’. La cara les cambiaba cuando bailaban. ‘Quiero hacer eso que hacen ellos’, dije. Les miraba las caras: todos eran lindos cuando bailaban, se transformaban con una sonrisa. Era muy chiquita y empecé ‘quiero una guitarra, quiero una guitarra’, y al final me la compraron y vino mi historia. Me acuerdo: lo tengo clarísimo.
AP: -Yo tengo dos momentos: uno muy chica cuando mi padre, que toca la guitarra muy bien, nos grababa. Entonces ensayábamos canciones con mis  hermanas y después nos encerrábamos en el cuarto y grabábamos. Eso sucedió durante dos años, que cada tanto preparábamos canciones, de la España antigua, de la escuela, y me lo tomaba con una solemnidad y una emoción que sentía que me ponía en un lugar diferente del resto. Se me quebraba la voz de la emoción. Tenía 4 años. El segundo momento es cuando tomé conciencia de que quería hacer esto el resto de mi vida, después del disco ‘Soy sola’, cuando vi que las canciones eran bien recibidas y que el disco empezaba a abrirse camino. Me he podido dar ese lujo de decir ‘me la juego’. Sentía que había algo que me emocionaba mucho de la música y me costó asumirme como cantautora, pero hay trenes que pasan una vez sola y hay que subirse.


El pañuelo como faro
-¿Qué representan las Madres para ustedes que son representantes de la voz latinoamericana?
TP: -Para mí son una luz que he mirado y seguido aún en los momentos más duros, cuando se decía que era el fin de las ideologías: yo miraba por dónde estaba el pañuelo luminoso de las Madres y por ahí caminaba. Me orientaban porque hubo mucha confusión, mucha desilusión, mucha indiferencia. Intentaron imponer el olvido de todas las formas y de alguna manera existió: lo pudimos ver, tocar. Y las Madres quisieron que esto no sea así y siguieron caminando iluminando todo lo que tocaban. Tengo, además, un vínculo afectivo de gran intensidad, muy definitivo en mi vida. Necesito estar con ellas, me hacen bien como madres y son un ejemplo. Estas mujeres que no se callaron, que eran pequeñas y tan grandes al mismo tiempo, a punto que pudieron pelear contra el poder más horroroso y contra el genocidio. Ahora vivimos en democracia hace muchos años pero estaban en la Plaza en los años en los que nadie se atrevía a decir nada. Y se enfrentaron al poder como nadie. Son un ejemplo extraordinario de vida y de lucha, de amor por la vida.
AP: -Coincido en todo y viéndolo desde Uruguay, desde otro país, creo que es un ejemplo para el mundo porque ha sido una lucha con una fuerza inconmensurable desde un estilo muy femenino de lucha, desde el amor más profundo. También demuestra que el amor de madre no tiene límite, que es interminable e invencible.

(Publicada en la revista "Ni un paso atrás", agosto 2012)

jueves, 5 de julio de 2012

Música para indignados

Javier Ruibal

El flamenco de última generación tomó el impulso de este original músico andaluz, que acompañó los acampes en la Plaza del Sol y manifestó en Wall Street.

Por Luis Zarranz
Es un cantante original, un excelente guitarrista y un compositor fascinante. No lo digo yo, sino el escrito Luis García Gil, quien escribió la biografía de Javier Ruibal, como antes había escrito las de Serrat, Brel y Jupanqui.
Javier Ruibal es una referencia ineludible para músicos como Joaquín Sabina, Pablo Milanés y Jorge Drexler, entre otros, para los que compuso diversos temas y con quienes compartió estudio de grabación. Y es, además, un militante del Movimiento de Indignados que ganó las calles y las plazas en España y el mundo entero.
De gira por nuestro país, se presentó acompañado por su guitarra. Con ella en el escenario le basta para reafirmar su personalísima propuesta artística en un espectro ancho que abarca las sonoridades del flamenco, la música del Magreb, de India y del Caribe en un ir y venir constante y armonioso.
Cuando no canta, Ruibal no abandona sus ideales: es uno de los indignados que llenaron las plazas de Madrid y Cádiz, su ciudad natal. Dice sobre el Movimiento: “Son la generación mejor preparada de la historia de España y al final se encuentran con que el Estado no cumple con ellos: no tienen trabajo ni lo van a tener en la próxima década, con lo cual habrán perdido el tren de su propio destino. Denuncian que el Estado, todos los políticos, no los representan. Por otra parte han conseguido aglutinar a muchísima gente de otras edades que sienten la misma decepción que ellos y no se resignan a vivir frustrados y sin futuro. 'No nos representan'  es el grito de los indignados y tienen toda la razón”. También señala a los responsables políticos de esta crisis: “La izquierda socialdemócrata ha hecho una labor muy parecida a la derecha especulativa, se han perdido los horizontes de mejora de las clases trabajadoras y el sistema ha tocado fondo. Se exige un rearme moral urgentemente”.
 
DEL ACAMPE A WALL STREET
-¿Qué sentiste al participar de esas movilizaciones y acampes? ¿Cómo fue tu experiencia allí?
-Una emoción renovada, un soplo de esperanza en el futuro, constatar que no todo está perdido, como dice Fito, que ellos "vienen a ofrecer su corazón". Por mi parte no tenía mucho más mérito cantar en las plazas, el esfuerzo era el de ellos que acamparon y demostraron que una asamblea permanente puede desencadenar un movimiento solidario internacional.

Además de participar activamente en las movilizaciones españolas, Ruibal tuvo el gusto de manifestarse en el corazón de Nueva York, donde estaba de gira. Allí, entonces, participó de la primera concentración de Ocuppy Wall Street: “Estar allí en pleno Wall Street manifestándome ha sido un experiencia que creí insólita pero se produjo, éramos no mas de setecientas personas pero por la noche había mas de mil y así sucesivamente se fue incrementando la protesta. La llama prendió y ya es imparable”.
Sin embargo, el músico andaluz prefiere no hacer vaticinios sobre el futuro aunque aclara que su deseo es que “prospere allí y en todos los países”. Más que en el porvenir, centra su mirada en las conquistas ya logradas: “Se ha redactado una ley que permitirá que los desahuciados entreguen las llaves de su casa sin que tengan que seguir pagando al banco su hipoteca. Son pequeños logros pero gigantescas esperanzas y somos muchos los que tenemos fe en que esto continuará ya para siempre. Los políticos no hacen caso a las demandas del movimiento de indignados y los consideran antisistema, pero no lo son: es el sistema el que los ha excluido”.

DESCLASIFICADO
En todas las historias, suele haber “un día” para señalar el inicio de algo. Para Javier Ruibal ese instante que lo marcó para siempre fue a los nueve años cuando escuchó por primera vez “A hard day's night” de los Beatles y quedó fascinado por esa música que, dice, “le abrió la puerta de muchas otras músicas”. “Luego el tiempo y el aprendizaje me hicieron músico. Dejé de correr detrás de un balón, que era lo mas común en los niños de mi edad, para correr detrás de los acordes”, expresa.
En esa carrera incorporó diversas sonoridades, a punto tal de ser considerado “inclasificable” por la amplitud de su espectro musical. Dice Ruibal: “Siempre quise hacer algo distinto a todo lo que aprendí a tocar y cantar del repertorio de otros; en eso ando todavía, buscando y buscándome, y para eso intento conformar un encuentro entre diferentes músicas, unas como el flamenco me son naturales por mi condición de andaluz, otras las fui encontrando en el camino, la música árabe y la africana, y el rock y el jazz... Soy heterodoxo por naturaleza”.
Sobre sus propias letras reflexiona: “Intento que haya poesía sin que falte la inmediatez natural que debe tener una buena canción para conectar con la sensibilidad del oyente, sea músico o no”.

MÚSICA EN TODAS PARTES
-En tu trayectoria se aprecia una intensa búsqueda de nuevos sonidos y tramas. ¿Cuáles son las exploraciones que en este momento despiertan tu curiosidad?
-La verdad es que no se acaba nunca de experimentar, suelo componer una melodía sobre una armonía que me emocione y me haga sentir que algo mágico está sucediendo mientras la hago, es una especie de revelación la que tiene que producirse. Y luego es la composición la que me sugiere de qué hablar y si va a ser de modo más lírico o prosaico, dependiendo de la rítmica y el colorido tonal de la pieza.

-Has dicho “Compongo y escribo la música que no oigo por ahí, la que todavía no está en el aire”. ¿Qué otras cosas sentis que “todavía no están en el aire”?
-Más música con corazón, creo que la obsesión por llegar al éxito masivo está rebajando mucho la calidad de la música y se piensa antes en la fama que en otra cosa. En el arte hay que profesar, en lugar de ser un profesional: es bastante distinta una posición de la otra.

-Lennon decía que “algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora”. ¿Qué implica para vos lo cotidiano y cómo se puede abordar desde ahí lo trascendente?
-Si ejerzo la libertad, la tolerancia, el respeto, la democracia, la solidaridad en mi metro cuadrado más inmediato; si todos hiciéramos lo mismo realmente estaríamos construyendo para el futuro. Las grandes consignas y dogmas no han servido para nada, mucho mejor funciona el refranero popular, el sentido común. Así me manejo: vivo y dejo vivir.

+

(Publicada en la revista "MU", julio 2012) 

domingo, 5 de junio de 2011

Las palabras detrás de la risa

Entrevista a Pedro Saborido

Junto a Capusotto componen el dúo creativo que tocó la fibra del humor contemporáneo. Él hace los guiones a los que el actor y humorista da vida delante de la cámara. De esa simbiosis nació el nombre del programa "Peter Capusotto y sus videos" y la galería de personajes que con ternura y sarcasmo, nos reflejean. Aquí cómo surgen las ideas que nos provocan carcajadas.

Por Luis Zarranz
Entrevista: L.Z y Martín Bielski
Fotos: Sebastián Romero
A la sombra, la mañana se siente mucho más fresca de lo que anuncia el Servicio Meteorológico. Sobre la mesa hay tres cafés que se enfrían, un cigarrillo que se extingue y un grabador que no se traga el humo pero sí cada ruido que lo circunda, incluyendo la campanilla que anuncia el paso del tren por la estación Belgrano R del ex Ferrocarril Mitre – Ramal Tigre. Tanto, que aunque estas líneas no transmitan sonido alguno, resulta imposible omitir el dato que, en la desgrabación, devuelve el aparatejo: los trenes parten y arriban cada 9 minutos. Y se cuelan, inevitablemente, en la conversación, aunque no logren enturbiar la charla, en una de las mesas de un bar paquete de ese barrio pituco.
Hace un rato ya que Pedro Saborido, guionista y productor de “Peter Capusotto y sus videos”, está sentado pidiendo perdón, de todas las maneras posibles, por los minutos que se demoró en llegar. No tan estrictamente puntual como el tren que esta mañana serpentea el norte de la Ciudad y el Conurbano con precisión suiza, tampoco nosotros somos pasajeros apurados que vayamos a reclamar el cumplimiento preciso del horario. Zafa de la media falta sin la necesidad de recurrir a excusas como las que vos y yo dijimos cuando las puertas del colegio se cerraban en nuestras narices.
Presentarlo sólo como guionista y productor de Capusotto, que lo es, sería amputarle buena parte de los pergaminos que cosecha: es su alter ego, la otra parte de la mesa donde se sostiene la lucidez, la risa y el sarcasmo de uno de los programas más fabulosos de la televisión, que mixtura humor y rock. La dupla que forma con su amigo excede, lógicamente, el éxito de ese programa, furor también en el sitio de videos de internet, Youtube, donde te invitan a reírte (y a reflexionar) con personajes tales como Bombita Rodríguez, Micky Vainilla, Violencia Rivas, Pomelo y Luis Almirante Brown.

-Te has convertido en un guionista de culto…
-Católico (Risas)

-¿Lo vivís así y en todo caso qué te genera?
-No, no lo vivo desde ese lado porque me sigo sintiendo más el perro que el veterinario. No me analizó lo que pasa. Sí me doy cuenta que el trabajo se nota más o la gente sabe que lo hago yo. No sé por qué. Debe ser porque funcionamos mucho como dupla y Diego está permanentemente hablando de eso. O porque yo dejo mi cartel en el programa más tiempo. No sé pero está bueno porque sentís como un masaje al ego interesante, pero es hasta ahí porque el guionista por algo lo es: no le interesa, hay algo de fobia incluso a mostrarse. A veces me dicen: “Che, pero vos tenés la posibilidad de aparecer en el programa y no aparecés”. Podría aparecer, pero hago lo que tengo que hacer. Es más, ya el chiste consiste en que no aparezca. Las veces que lo hago me tapo la cara con algo, estoy justo detrás de alguien y aparece la cabeza, o mi panza o mis manos. Apareció hasta mi culo pero la cara no, nunca. Y eso también forma parte de un código.

-¿Cómo surgen los personajes? ¿Tienen una lógica de trabajo o suelen apelar a la espontaneidad?
-No, hay una lógica que es encontrarse y tirar ideas. Y a veces es un día más inspirado y otros menos. Uno siempre termina sin saber qué carajo tirar arriba de la mesa y te quedás veinte minutos como un idiota y de pronto alguien tira una imagen, otro se engancha y empezamos. No hay una reunión en la que no hayamos sacado, por lo menos, una idea, aunque sea un chiste de 30 segundos. Y después los personajes, precisamente, aparecen de esas cosas: hay ideas que son personajes o no. Nunca hubo uno que sea de diseño, que digamos “vamos a hacer un tipo que es así y asá”. Pueden salir de una observación de algo que vimos, de una persona que hace determinada cosa, algo que vi en Diego que me parece gracioso, una reflexión o de la superposición de dos cosas. Nos juntamos día por medio, dos, tres, cuatro horas. Últimamente estamos trabajando de noche. Dejamos que aparezcan cosas. Si bien apelamos a la espontaneidad no nos recostamos en ella: si no se te ocurre algo, se te tiene que ocurrir. Obviamente que lo espontaneo es lo más agradecido porque te surge un chiste pelotudo y lo grabás; pero no pasa todo el tiempo eso. Hay  veces que tenés que decir “¿y ahora qué hace este personaje? Hace esto y esto: no, no me alcanza. Necesito que haga algo más. Hay algo de prepotencia de laburo.

Saborido está contando el proceso creativo de chistes y personajes, muchos de los cuales ya tienen vida propia, a punto tal que el humor popular los ubica en situaciones, contextos y momentos de lo cotidiano, para definir algo grotesco. En ese ida y vuelta en el que los personajes se alimentan de estereotipos basados de la vida real y vuelven, desde la pantalla, a ese universo, hay también una mirada que los enternece: “No pasa por una cuestión de estar en contra. Hablamos y criticamos tiernamente aquello que conocemos”, sostiene para referirse a la satirización que hacen del rock.
Agrega: “Mucho de lo que hacemos tiene que ver también con el enojo que nos provoca y la forma de explicarlo es haciendo chistes, casi como si fuera una venganza. Hay personajes que salieron del enojo, como Micky (el artista pop con bigotito tipo Hitler), con el racismo berreta”.

-¿El humor es una venganza?
-Tiene algo. Toda la burla tiene algo de revancha, de bajarlo de un pedestal. Una especie de “pará, ubícate”. Micky nació de una cosa que hablábamos siempre con Diego de la contraposición entre un cantante de formato progre pero que cantaba barbaridades. El humor también tiene que ver, precisamente, con la extrapolación de cosas, algo que está desubicado. El discurso de Micky se alimenta de lo que escuchábamos en la calle, no de Biondini o de un skinhead de Parque Rivadavia.

-¿Te considerás rebelde?
-Y, a mí me gustaría ser un rebelde de verdad.

-¿Qué es ser rebelde de verdad?
No lo sé. Pero evidentemente sería ver cómo modificar todo. En ese sentido soy como un rebelde discursivo que observa y lo refleja a partir de una cosa humorística.

(Publicada en la revista "Sueños Compartidos", junio 2011)

jueves, 5 de mayo de 2011

Teoría (y práctica) del shock

SUSY SHOCK
Artista, activista, cantante y poeta, Susy Shock es más que la suma de sus partes. Una intelectual del movimiento trans que nos provoca a pensarnos. Y que acaba de editar dos libros perfectos.

“No importa qué somos, 
si alcanzamos a poder serlo…”
Susy Shock (2007)

Susy es un huracán que te sacude. Pasa y va provocando un torbellino que levanta los cimientos en el que estás parado, abriendo canaletas de incertidumbre. Allí te va sembrando dudas como flores que irán creciendo, poquito a poco, hasta echar raíz. Vos te creés inmune, pero no. Sos una grieta abierta que no se termina de abrir. Ella lo sabe. Lo siente. Lo vive. No en vano se llama Susy Shock. 
Agarrate fuerte porque ahí viene. No digas que no te avisé. Se acerca zigzagueando entre las mesas, como una anguila bajo el agua. La veo venir, cada vez más figura y menos fondo, y se me viene a la mente ese dibujo de Dalí en el que se desintegran los relojes. El mundo binario comienza a derretirse. Susy, ahí mismo, ahora mismo, mientras apoya la cartera en la silla y se deja caer como un pájaro herido, comienza a disolver ese universo (uni-verso) que conocemos para imaginar los múltiples que podemos ser capaces de crear. Después de todo, los artistas que sintetizan la época que vivimos, como ella, tienen ese don de oráculo, que antes era posesión exclusiva de seres mitológicos.
“Poner las cosas en duda es un ejercicio que puede ser muy interesante si volvés al lugar de origen cambiado, modificado o endulzado”, dice con el tono y la postura de quien lo expresa desde su propia experiencia.
“¿Qué soy? ¿Importa? Soy arte”, sostiene desde su blog, donde publica los relatos, poemas y presentaciones que la llevan a recorrer distintos escenarios como plataforma de sus intervenciones poéticas-políticas.
Así elige definirse, crearse e inventarse. Y desde allí recorrer un camino, que ni ella sabe dónde termina, que la constituye en militante trans, cuyo cuerpo es también su bandera de lucha.

-¿Qué significa ser arte?
-Marlene Wayar, amiga y compañera, referente trans, dice que ésa frase es una de las primeras obras de arte de una misma. En realidad todas y todos somos eso, lo que pasa es que no nos permitimos dudar de lo que recibimos, porque por ahí hace mover mucho la estantería para volver a acomodarla. Estamos hablando de replantear los roles masculinos y femeninos. Nos ubican, o nos reubican, en lugares impensados en los que, por ahí, estábamos de prestado. Cuando me preguntan de qué genero soy, respondo: "Soy género colibrí". En realidad es mi apuesta política, poética de cómo quiero me veas, de cómo quiero que hagas el esfuerzo para verme, porque me parece que si hay algo que estaría bueno es que hagamos el esfuerzo del reconocimiento al otro”.

Sigue, con una anécdota: “El otro día subo a un taxi y me dice el taxista: ‘Te escucho una voz pero te veo vestida así. ¿Cómo te digo?’. ‘Susy’, le dije. Me encantó que se permita preguntar.  Me pareció genuino”. Completa la historia con una aclaración que siento lógica para comprender cómo funcionan los anticuerpos en la lucha trans: “Estamos acostumbradas a la violencia y al etiquetamiento. A veces estas aclaraciones son a los gritos, a cachetazos, a empujones”.

PRÓXIMA ESTACIÓN
Susy es una locomotora que me lleva de viaje en su tren. Recorremos anécdotas, paramos en las estaciones felices, en las dolorosas, en las angustiantes y alzamos la barrera para que pase la farolera. Con la luz tenue de ese farol atravesamos los túneles más oscuros que siempre desembocan en un cielo más alto y plomizo. Sin frenar la marcha, tomamos la curva peligrosa vomitando humo. En un tramo, sumamos a su hija, de 19 años: “La otra vez me preguntaron cómo me llama y yo le dije que a veces nos llamamos con sonidos. Hoy, por ejemplo, me llamó ‘Shhhhhh’ y mañana me llamará ‘Bububu’. Y se me quedó mirando el periodista, porque está esperando que diga una respuesta a partir de lo único que conocemos y la verdad que apunto a que haya un montón de cosas que no conocemos y que nos permitamos transitar también. Si no, es como demasiado pobretón todo, muy chato”.

-Las Madres de Plaza de Mayo sostienen que fueron paridas por sus hijos para explicar la metáfora que les dio origen. ¿Qué parió a Susy?
-Un colectivo de gente que fue Giribone (el lugar donde desplegó su arte) en el 2001. Durante siete años, un espacio que me permitió saltar del escenario a la cotidianidad de la gente y desde ahí a la calle. Y sostenida no siempre por trans: había chicos y chicas hétero, que ya son trans en la medida que se fueron corriendo de ese varón y esa mujer impuesta. El arte, también. Y la Pachamama: yo tengo una gran conexión con la tierra, aun siendo porteña como soy, pero me permito encontrarla en ciertas sonoridades, técnicamente me encontré a la hora de cantar baguala. La baguala permite que tu voz transite por ciertos cánones o, en todo caso, por ningún canon de los establecidos. Te posibilita que juegues con masculinidades y feminidades, si es que tenemos que hablar de algo para que se entienda que me hizo descubrir en tensiones distintas. Yo no reniego de la masculinidad que tengo, es parte de mi construcción del ser al que apunto. Ahora, a dónde irá esa construcción no sé: ésa es mi búsqueda. Políticamente sé que necesito -y se necesita- que se establezca una pauta. Porque hay cosas concretas desde la política que tenemos que lograr, como un Estado de Derecho que todavía nos debe un montón de cuestiones. Aspiro a esta búsqueda que el arte ya lo está tirando, como suele suceder. Esto de ser colibrí, esto es adelantarse.

ARTE Y PARTE
Con palabras, pero también con la mano, con la pose, con los dedos y hasta con las uñas, Susy me indica qué cosas construyen su identidad. Me las señala desde la edificación que fue y es capaz de realizar para habitar ese mundo, interior y exterior, que está puliendo como un escultor alocado. “El arte en sí no tiene un género, y si lo tiene se lo ha puesto la academia en todo caso. Hablo de un arte en cuanto a espacio de exploración que cada uno y cada una tiene, para sacar lo que tenga que sacar. No tiene género, no tiene título”.
De un soplido, otra vez, Susy deshace frente a mis ojos, como un mago eximio, ese mundo que muchas veces parece concreto, real e inmodificable. Con esa varita que es su poética y su política esfuma los géneros de las cosas, pese a que aún antes de caminar nos enseñen a distinguir si los objetos y las personas pertenecen al mundo de los machos o al de las nenas.
Nada por aquí, ¿nada por allá?: “La Pachamama es trans. ¿Es hombre? ¿Mujer? ¿Qué es? Entonces ahí me cierran muchas cosas, como la posibilidad de cantar. ¿Cómo canta un varón? ¿Cómo canta una mujer? ¿Cuál es la voz de un varón, la de una mujer? El arte yo lo concibo como la naturaleza”.

-En tu blog pusiste “Que otros sean lo normal”. ¿Qué es “lo normal” y quiénes son “los otros”?
-Lo normal es todo lo normativo. Es una cultura imperante que viene desde hace muchísimo. No casualmente la Conquista vino en este territorio a barrer cosas que ni siquiera sabemos que pasaban, que suponemos, intuimos. Se viene a implantar un modelo a partir de la cruz y la espada, que es para mí lo normativo, lo binario, lo patriarcal, lo machista. Le pongo ese título pero también hay construcciones en las que les hablo a los y las pares, que me parece también somos los grandes reproductores de todo esto.

-¿En qué cuestiones?
-Tengo una gran discusión con los y las compañeras del progresismo y la izquierda donde también reproducimos estos mandatos. Pareciera que de acá a acá (las manos marcan dos fronteras) somos revolucionarios y a partir de acá (ahora señalan un umbral) nos permitimos ser los más capitalistas con nuestros hijos, nuestras parejas: los celamos, las volvemos locas. Eso “normal” no solamente lo tiene Bergoglio o Mirtha Legrand, eso lo tenemos todos y todas y hay que reconstruir mirando para adentro. Quienes estamos en ese camino, apenas comenzado, podemos después empezar a añorar y pensar otras cosas, pero me parece que el primer cambio es ése, la revolución es eso. Después vendrá lo otro.

NOS-OTROS
Susy desgrana el asunto de esta manera: “El otro día hablaba sobre la lucha de las tierras. Y decía “¿para qué queremos la tierra?”. No porque no la quiera, ojo: ¿pero para qué la queremos? ¿Para qué pedimos la reforma agraria?: ¿para que después nuestras mujeres sigan sometidas? Todos y todas dueños de la tierra pero con nuestras mujeres sometidas. Me parece que hay que reconstruir un montón de cosas, que incluye plantear para qué la reforma agraria. Eso desde el arte se puede proponer, se puede inquietar; estas frases no son inocentes, intentan ser movilizadoras, abrir el debate, un diálogo que nos debemos. Yo propongo eso. Nos lo debemos primero nosotros, nosotras. Después será pararnos frente al enemigo, que es fuerte.
Susy Shock es, como seguramente lo son varios de los ojos que caminan estos renglones, hija de una militancia partidaria de la que abjura. Y hermana de eso que el 2001 puso en toda su dimensión: la construcción autogestionada y horizontal. Desde allí navegó diversos mares hasta pisar tierra firme en Futuro Transgénero, organización que entre otros menesteres edita El Teje, la primera revista Trans de toda América Latina.
Estas latitudes son las cartografías desde donde decidió soltar amarras con las estructuras que la aprisionaban: “Los lazos afectivos son la base desde donde tenemos que poner en práctica estas ideas para el mundo que soñamos. De otra forma no entiendo de qué estamos hablando. Son cosas que nos implican un cotidiano laburo. Si no, pareciera que todo pasa de asamblea en asamblea: la siguiente me hago revolucionario hasta la próxima”.
“Lo digo desde la calle, no lo estoy diciendo porque soy una artista o una ciudadana de café: estoy en la calle. Siento que hay algo de escribir con la mano y borrar con el codo y me asusta cuando el enemigo está tan adentro y no lo podemos leer. Porque Bergoglio ya sé quién es. Pero el problema son los otros, que a veces están sentados en la misma mesa. Y eso hay que releerlo mucho, muy finamente, no hay tiempo que perder”

TRANSAMERICANO
En el catálogo Principio Potosí, María Galindo, de Mujeres Creando, toma prestado un concepto de Giuseppe Campusano, inventor del Museo Travesti del Perú, para sostener que el concepto del travestismo va más allá del sexo y el género y vale para la propia historia de Latinoamérica. Galindo sostiene, así, que “ver la historia, la cultura, los personajes y las costumbres como un travestismo es poner en cuestión la mirada maniquea y simplificadora entre colonialismo y resistencia, por eso es una mirada políticamente incorrecta, riesgosa y atrevida que asume la condición de fragmento, de pedacito, que tiene todo relato del pasado. Así como la travesti no es un hombre disfrazado de mujer, así la historia del colonialismo no es la historia del sometimiento versus la resistencia sino la combinación irresuelta y compleja que tiene muchas grietas y que por eso mismo posibilita a la vez muchas salidas nuevas, creativas, contradictorias, alucinantes y esperanzadoras”.
En ese aspecto, que se entronca con la identidad de los que habitamos este continente, Susy sostiene: “Me da la impresión de que es arduo el camino de poder ver qué queremos que nos corresponda. No ya tener la certeza de lo que nos corresponde, sino qué queremos. No hay nada puro y es imposible volver a cierto grado de pureza, es imposible barrer estos años de construcción cultural que tenemos, así que es todo un planteo hacia futuro”.

DERECHO A REIVENTARSE
En este recorrido poético al que Susy te propone asomarte hay dos libros con sabor a cofradía, de los que la Shock es autora: “Poemario Trans…pirado”, con prólogo de Marlene Wayar, y “Relatos en Conecalón”, con prólogo de Fernando Noy. “Para mí es un aporte a esta relectura posible con toda la sangre y la bronca, y con toda la ternura y la amorosidad que pido afuera e intento desde mí”.
Un fragmento de uno de los poemas, por ejemplo, dice así:

Mi derecho a explorarme
a reinventarme
hacer de mi mutar mi noble ejercicio
veranearme otoñarme invernarme:
las hormonas
las ideas
las cachas
y todo el alma!!!!!!… amén.

Es parte de su huracán que te da vuelta como una media. El abanico del mundo Susy Shock es tan amplio que más de una vez, mientras mis dedos recorrían el teclado, me pregunté cómo debía abordarlo. No pude plantearme una respuesta más o menos consistente pero comprendí que querer contemplarlo todo era repetir esos esquemas que ella había puesto en vías de extinción.
Ahí sentí el último golpe de Shock.
La única manera de abordar lo inabarcable es no abarcándolo.


+

(Publicada en la revista MU, mayo 2011)